lunes, 17 de marzo de 2014

Los Misterios de Las Hurdes.






El duende de Ladrillar

Luces que matan

Últimos días de febrero de 1907, El Ladrillar, pequeña aldea ubicada en lo más profundo de las Hurdes extremeñas. Al caer la noche, unos gritos guturales resuenan por las callejuelas empedradas. La gente corre a encerrarse en sus casas y tan apenas unos pocos se atreven a observar tras los empañados cristales, como un extraño y pequeño ser de extremidades cortas y cabeza desproporcionada, se pasea sin rubor flotando en el aire por las afueras del pueblo, acompañado por dos pequeñas luminarias.

Estos hechos, que ahora os contaré con más detalle, pueden parecer a priori el argumento de una película de serie B de los años setenta, pero tales sucesos fueron reales, y así quedaron registrados en diversas actas oficiales de la época por vía del párroco Isaac Gutiérrez, que semanas después de vivir en primera persona estos insólitos hechos, los relató a viva voz en el primer congreso de Hurdanofilos celebrado ese mismo año en Plasencia, ante toda una cohorte de personajes acaudalados e influyentes y ante el mismísimo obispo de Cáceres y Coria.






Hasta hace unas décadas, los testimonios de los ancianos que vivieron los acontecimientos de aquellos 26,27 y 28 de febrero, respaldaban con gran exactitud los legajos con el testimonio del párroco, que se conservan todavía en el Archivo Episcopal de Cáceres. También se conserva el acta de defunción de la pequeña María Encarnación Martín, que señala que el óbito se había producido por causas absolutamente desconocidas, y que cayó fulminada ante el fulgor de una de las luminarias que acompañaban al que, desde entonces, se conoce como “el duende de Ladrillar”.

El duende apareció un día sin aviso previo, en las cercanías del cementerio de la pedanía y lo volvió a hacer durante los dos días posteriores para desaparecer sin dejar huella y no volver jamás. Según Isaac Gutiérrez, “el duende vestía ropajes ceñidos y oscuros enfundados en un menudo cuerpo, la cabeza era desproporcionada por lo grande, y las extremidades cortas”. Descripción que a todos nos puede sonar hoy en día a los típicos encuentros con personajes supuestamente de origen extraterrestre, pero que en aquellos tiempos todavía era un concepto completamente desconocido, y todavía más para unas tierras como las Hurdes, aisladas del mundo y completamente ignorantes en estos aspectos.





Serafina Bejarano Rubio, que vivió aquellos sucesos cuando tenía 9 años, lo relataba del siguiente modo: “Yo tendría nueve años. Y todo lo recuerdo perfectamente como si hubiera pasado hoy. Fueron tres días los que se apareció aquel “tío”. Venía volando, a no mucha altura y perseguido de dos luminarias redonditas y fueres. Casi nunca hacía ruido, pero a veces gritaba…, era como un “uuuua, uuuuua” que nos ponía de miedo. La gente se arrejuntaba en aquella placilla de abajo y veíamos cómo aquel demonio flotaba hasta esa arboleda de ahí enfrente. Uno de los días llegó a aposarse muy cerca del cementerio. Daba como un “rivoloteo en el aire” y volvía otra vez para una casa de allí. Estábamos muy asustados… todos le teníamos miedo. Luego hubo un día que no volvió más y por eso se quedó lo del duende. Dicen que el cura lo expulsó, que llegó a pelearse con él. Pero eso ya no lo sé. Iba vestido de negro y era chiquito, chiquito… parecido igual a un mono. Yo tenía nueve años… pero nunca podré olvidarlo”.

En otro momento, según cuentan las actas, una de las luminarias que acompañaban al llamado duende sobrevoló a un grupo de chiquillos entre los que se encontraba la misma Serafina Bejarano. El párroco siguió la escena desde el pórtico de la iglesia y observó, al igual que multitud de asustados vecinos, cómo una jovencita de tan sólo cinco años caía al suelo de modo fulminante. La pequeña María Encarnación moría días después del suceso, el 2 de marzo, sin que nada se pudiese hacer por salvarla y sin una causa concreta o conocida para su muerte.


¿Que ocurrió realmente durante aquellos tres lejanos días de 1907? Los más escépticos opinarán que todo esto no son más que cuentos de viejas, otros dirán que algo sucedió pero que se ha sacado de contexto. En este aspecto se puede leer en algunos sitios que el supuesto duende no fue más que un pájaro negro, un cuervo posiblemente quizás de un tamaño más grande de lo normal y que merodeó por aquel pueblo durante los mencionados días, a la aparición de este pájaro se le atribuiría la mala suerte que corría el pueblo y la elevada mortandad que sufrían sus gentes. Con el tiempo, la historia habría degenerado en lo relatado más arriba. Es posible, quien sabe… lo único cierto es que algo sucedió en el Ladrillar y aquí os he contado lo que por tradición oral o escrita ha quedado de todo ello. A partir de aquí, cada uno puede sacar sus propias conclusiones.




Estaría bien situarnos un poco en el espacio y en el tiempo en los que sucedieron estos y muchos otros acontecimientos misteriosos en éste inhóspito rincón de la España profunda. Hoy en día, los 600 kilómetros cuadrados que conformaron el “país hurdano”,  territorio situado a caballo la provincia de Cáceres y Salamanca,  han dado un giro radical en todos los aspectos y para mí personalmente,  es una de las zonas más bellas de España. Pero durante muchísimos años, esta zona fue considerada por muchos, (algunos que jamás llegaron a pisarla), como la representación más fiel del infierno en la tierra.

La primera referencia histórica de las Hurdes puede encontrarse siglo XVII en la obra “Curiosa Philosophiae” (”Curiosa filosofía”) del filósofo jesuita Juan Eusebio Nieremeberg, más conocido como el Padre Nieremberg. Éste describió Las Hurdes en los términos desoladores: “Existe en este reino un áspero valle infestado de demonios, un lugar que los pastores creen habitados por salvajes; gente ni vista ni oída, de lengua y usos distintos a los nuestros. Son hombres y mujeres que andan desnudos pensando ser solos en la tier




En 1907, el antropólogo francés Maurice Legendre se instaló entre los hurdanos para escribir su célebre obra “Etude de geographic humaine” (”Estudio de la geografía humana”), un trabajo de investigación que llevó la miseria y la desolación de los hurdanos a los ojos del público mundial en 1909. Desde entonces, decenas de investigadores acudieron a la desconocida región para estudiar aquellos tristes seres desnutridos y abandonados en las agrestes tierras extremeñas.



Así contaba por ejemplo Georges Borrow, en su “La Biblia en España” del año 1921: “No hay tierra como ésta. Tiene sus secretos y sus misterios. Muchos se han perdido en ella y no han vuelto a saberse su paradero. Cuentan que en ciertas lagunas existen horribles monstruos y que en los ásperos valles sólo alumbra el sol a mediodía, reinando las tinieblas el resto de la jornada”.



Vicente Barrantes, explorador extremeño que recorrió las cuarenta alquerías que conformaban las Hurdes, dijo a su vuelta: “En los lugares de acceso a las alquerías cortan el camino los hurdanos. Desnutridos y harapientos, con mirada fija en el suelo, acaban huyendo de modo espantoso, brincando entre los riscos con la agilidad propia de las cabras por mucha que sea su edad. Otros, los más, se retiran asustados a sus inmundos cobertizos, guardando silencio ante la llegada del forastero. Nadie sabe qué edad tiene, ni muchos cuál es su familia. Si así se presentan en los albores del siglo XX ¿Cómo lo harían en 1600?“.



En 1922, el rey Alfonso XIII viajó a Las Hurdes para vivir en su propia piel la desgracia humana. Su visita trajo consigo la puesta en marcha del Patronato de Las Hurdes, destinado a llevar la modernidad a aquel recóndito lugar en ruinas.



En 1933 llegaría el polémico documental de Buñuel “Las Hurdes, tierra sin pan”, censurado en España y cuyas estremecedoras imágenes conmovieron al mundo e indignaron a cientos de hurdanos. Y es que parece ser que el director de cine aragonés no se contentó con reflejar la triste realidad de la comarca, sino que se valió de cuestionables estrategias para incrementar el impacto visual y humano de su trabajo. Una de las escenas más conocidas refleja un asno despeñándose por un escarpado precipicio. Lo que ante ojos de muchos espectadores pudo parecer un accidente, en realidad fue un hábil montaje del director cuya víctima fue el indefenso burro: lo abatieron de un disparo cuando se encontraba al borde del acantilado.

Por suerte, esta estampa que es cosa del pasado y tan solo lo más viejos recuerdan las penurias que pasaron en esta tierra de pizarrales, convertida hoy viñedos y tierras de buen ganado. Pero lo que si que perdura de aquellos tiempos son las decenas de leyendas sobre luces misteriosas y aparecidos, sobre maldiciones y encuentros con personajes siniestros y terroríficos y que os iré desvelando en sucesivos posts. No en vano, este territorio ha estado ocupado desde hace más de 5000 años por diferentes pueblos y culturas, y buenas muestra de ello son los numerosos restos arqueológicos en los que antiguas culturas dejaron su huella inscrita en piedra, enigmáticas runas e inquietantes figuras de aspecto humanoide que todavía encierran muchos secretos por desvelar.


El espanto del Rubiaco



www.youtube.com/watch?v=3ZwtES-rBYU‎

Las Hurdes lugar lleno de misterios y espantos, es una pequeña comarca al norte de la provincia de Cáceres, Extremadura en España. Una zona de montaña y bosques que esconden todo tipo de leyendas y misterios los cuales se han pasado de una generación a otra con la intención que las gentes de este lugar y descendientes estuvieran al corriente de los fenómenos paranormales que ocurren en esta pequeña región del norte de Extremadura. Son muchas las leyendas y misterios de diversos municipios que están inmersas en las Hurdes. También los municipios cercanos colindantes a la comarca han experimentado en mayor o menor medida algunos fenómenos paranormales de difícil explicación. Las Hurdes fue uno de los lugares mas pobres de España sobretodo a principios del siglo XX, pero es muy rico en lo referente a misterios que abarcan todo tipo de fenómenos paranormales y historias de duendes, brujas, sombras errantes, apariciones de todo tipo, avistamientos ovni, luces extrañas y todo lo que te puedas imaginar. Existen casos de posesiones demoniacas en alguna casa y rituales poco recomendables con un final trágico.
Las historias contadas por los abuelos no dejan indiferentes a los que las escuchan, siempre que el abuelo decida contar su experiencia ya que nunca hablo de lo ocurrido por temor a no ser creído.
Las historias en el pasado son muchas y en la actualidad todavía suceden fenómenos inexplicables por esta región pero las personas que tienen algún tipo de aparición en muchos casos prefieren callarselas para que no les den por loco. Son de conocimiento de los lugareños los espantos de la noche, un fenómeno contado por algunos y que se pasado entre generaciones.






Si tuvieramos que explicar todos los misterios, leyendas, apariciones, fenómenos paranormales y avistamientos ovni de las Hurdes necesitariamos mucho tiempo y es algo que en ocasiones nos falta para profundizar mas en estos misterios, pero para no dejar indiferente a nadie lo mejor es un vídeo reportaje presentado por Iker Jimenez presentador del programa Cuarto Milenio y su equipo de producción, que recrean lo sucedido una noche de 1947 en las Hurdes, mas concretamente esta historia procede del pueblo del Rubiaco  Extremadura, en la que se lleva escuchando las apariciones de los allí conocidos como espantos.


La esfera Luminosa

Una extraña esfera de luz sobrevolaba los cielos de Las Hurdes en la noche del jueves 18 de agosto de 2005 en la carretera dirección a la localidad cacereña de La Pesga entre las 23:30 y 00:30. Las fotografías fueron tomadas desde el móvil de mi propio padre, de ahí el motivo de ésta investigación, que fue distribuidor de hielo de la empresa Hielos Méndez en Montehermoso (Cáceres), donde esa noche efectuaba su ronda para abastecer de cubitos y barras a los bares de la zona con motivo de sus fiestas patronales. El testigo asegura que la luz estaba a unos 10 metros del vehículo cuando se dispuso a fotografiar el objeto luminiscente. La esfera describía extraños movimientos de rotación, alejamiento y aproximación al vehículo con un haz de luz superior a la emitida por los faros del propio vehículo, asegurando que notaba que la luminaria le seguía, como si tuviera cierta inteligencia o consciencia.

Según el análisis que he realizado de las fotografías (res. 240x320 desde un Sharp GX25) observamos que el objeto parece más lejano de lo que decía el testigo, esto es debido a que el objetivo / lente del móvil es casi milimétrico, la resolución es baja, no se dispone de flash y está tomada desde el interior del vehículo a través del cristal por lo que se pueden observar los reflejos del objeto en las ventanillas o en la luna delantera.




Claramente se observa a cierta altura (¿distancia de seguridad de la esfera de luz?) una esfera luminiscente de luz blanca muy intensa teniendo en cuenta que se trata de una forma pequeña, observándose también el rastro de luz que deja el movimiento tanto del objeto como del que realizaba las fotografías.

Según varios testigos y habitantes de pueblos de Las Hurdes coinciden en haber observado una esfera de luz similar a la que ha fotografiado mi padre en las inmediaciones de Pinofranqueado, Cambroncino, La Pesga, Vegas de Coria, Caminomorisco, etc.

Al parecer, abundan las narraciones de gente perseguida por estas extrañas luces, en casi cualquier alquería de las Hurdes existe una historia referente al tema. Entre las muchas he elegido la protagonizada por Manuel Guillermo y que tuvo como escenario las postrimerías del pueblo de La Huerta.
Ocurrió en el año 1950, desconozco el mes, cuando el anteriormente mencionado Manuel Guillermo fue perseguido por una esfera con un pico prominente en su parte superior y emitiendo flashazos de una luz tan potente que se filtraba por todos los rincones de los pinos que jalonan el monte de Horcajo.

La extraña luz sorteaba uno a uno los recios pinares dirigiéndose hacia el cuerpo de Manuel y lo persiguió durante largo rato. Un vecino de Manuel se lo encontró corriendo ladera abajo y apenas tuvo tiempo de preguntarle. La esfera venía detrás emitiendo un zumbido intenso, a unos dos metros del suelo. Los persiguió hasta un pequeño valle verde bautizado hoy en día como "Peña de la Covella". Después desapareció misteriosamente quedando en el aire un halo azulado. Los dos hombres se quedaron temblorosos intentando explicar lo que acababan de experimentar. Ni los pastos, ni los troncos, ni las ramas de los pinos se habían quemado.
Otro hecho insólito tuvo lugar en fechas mucho más próximas, en la última semana de julio del año 1982. En el pueblo de El Gasco en pleno mediodía y con un calor extremo, casi la práctica totalidad de los vecinos del pueblo se vieron sorprendidos por un sonido que provenía del cielo. Todos empezaron a mirar hacia arriba y allí vieron una figura redonda de unos dos metros de largo y toda blanca. Aquello iba bajando sobre el pueblo y las gentes se asustaron mucho. Un brillo muy suave salía del interior de aquella cosa. No vieron en momento alguno algo que pudiera parecerse a la puerta o ventanillas de un avión. Pasado un tiempo y tras emitir grandes haces de luz que hacían daño a la vista, la extraña luz desapareció a toda velocidad llevándose tras de ella su misterioso ruído parecido a un "bu, bu, bu". 

Muchos pastores se han encontrado por la zona de Cambroncino y Caminomorisco objetos parecidos a una hoja de árbol que iban de un lado a otro y emitían una luz iridiscente

.Otro lugareño de testigo: Carlos Martín Domínguez:
«Caminaba yo a las tres o cuatro de la mañana por un sendero cerca de donde estamos ahora; venía de visitar a mi novia, que vivía en otro pueblo.

Esto sucedió allá por el año 1967. Recuerdo que de pronto apareció en el cielo como una estrella grande que iluminó todo. Se veía mejor que de día. Al final se escondió detrás de una montaña a una velocidad increíble; aquello fue muy extraño, todavía hoy no le encuentro explicación».
En la aldea de La Huerta, también en la región hurdana, Francisco Hernández Martín, músico de 73 años «¿Véis ese cerro de ahí?», dijo señalándolo. «Pues un día, hace ya tiempo, mi hija vio desde el primer piso de esta casa una luz que daba un resplandor enorme.
Ella me avisó para que yo también pudiera ver aquello. Luego vinieron más vecinos que también fueron testigos. El caso es que la luz pegó un salto y se puso encima de otra montaña; allí estuvo parada bastante tiempo hasta que se quedó medio apagada. Nos cansamos y ya no le hicimos más caso; nos fuimos a la cama».
De momento todo sigue siendo un misterio, luces que se aproximan a vehículos en movimiento y en la mayoría de las ocasiones se produce de noche. Se pueden exponer diversas teorías de que se pudiera tratar de una ionización de la atmósfera que a la bajada de temperaturas de la noche pudiesen hacer alguna reacción fotocinética o eléctrica impulsada por la brisa, pero esta teoría es poco clara ya que lo extraño es que en ocasiones, el movimiento que describe el objeto luminiscente no va en relación con las variaciones ni direcciones del viento en las ocasiones que se han observado ni están presentes tendidos eléctricos por donde pudiese “deslizarse” dicha luminaria (según testigos presenciales).


No hay comentarios:

Publicar un comentario